No había pasado ni una semana desde que Rut se fue, y ya estaba deseando tenerla a mi lado para aconsejarme.
Primero, una enfermedad arrasó la aldea. Con la ayuda de Ainé conseguimos encontrar un antídoto, pero hubo dos bajas… dos pequeños que no pudieron resistir. Los más frágiles siempre son los primeros en caer.
Luego, llegó una tormenta tan intensa que arrancó árboles de raíz y cubrió los caminos de ramas. Por suerte, las casas resistieron y nadie resultó herido… pero la aldea parecía más a