Conrad
Entramos en la oficina del alfa Max con Caleb a mi lado. El aire estaba denso, cargado de tensión. Max estaba de pie frente a un mapa, los dedos tamborileando con impaciencia sobre la mesa. Tomé aire y le hablé con la voz firme, pero mi corazón latía acelerado.
-Alfa Max.-comencé, tratando de que mi voz no traicionara la preocupación—, ya envié las cartas a las manadas que podrían ayudarnos en esta guerra como.
Lo vi cerrar los ojos por un instante, como sopesando cada palabra. Luego, ab