ación de Kaida.
Con un poderoso batir de alas, Kaida salió volando hacia el cielo, moviéndose ágil entre los árboles. Sebastián la siguió, esquivando ramas y troncos, sintiendo la adrenalina recorrerle todo el cuerpo. Cada giro y cada salto entre los árboles eran peligrosos, pero nada podría detenerlos ahora que la guerra a comenzar.
Malika se acercó a Celestia e Irina y les dijo, con voz firme:
-Vayan al frente, no deben saber que llegamos.
Ellas asintieron, caminando a paso firme, decididas