El primer choque partió el aire.
No hubo advertencia ni rugido previo: los cuerpos colosales se encontraron en pleno cielo abierto, y el golpe fue tan violento que las nubes cercanas se deshicieron como humo. Kaida fue la primera en resistir el impacto del dragón negro, que cayó sobre ella con todo su peso, empujándola varios cuerpos hacia atrás. Las alas chocaron con un estruendo seco, las garras se cerraron con furia, arrancando escamas y sangre que se dispersó en el aire.
Kaida rugió, un son