No enviamos nuestra respuesta a la carta del alfa Max, pues no queríamos que supiera que estaríamos en las sombras. Preferíamos mantenernos ocultos, esperando que no fuéramos los únicos en acudir a su llamado.
En un principio pensé en partir de inmediato, pero Kamaria me advirtió que lo más sabio era no llegar antes: “Si lo haces, estarán al acecho y verán tu llegada, por más cautelosa que seas”.
Por eso, aquí estábamos. Dos días después, en plena noche, preparados para partir sin ser vistos.