NERIAH
La mañana es una mentira.
Una caricia sosa sobre una herida que aún arde.
Estoy sentada frente a Liam, una taza de café caliente entre las manos. El aroma del pan tostado, el ruido discreto de los cubiertos contra la vajilla, todo parece normal, casi pacífico. Pero nada lo es. No por dentro.
Él habla de planes, de fines de semana, de todo lo que podría parecer una vida simple. Sus palabras flotan en el aire como burbujas frágiles, y yo me limito a asentar con la cabeza, a mostrar esa son