NERIAH
El aliento cálido de Liam contra mi nuca.
Su mano en mi cadera, palma abierta, posesiva en su sueño.
La sábana se desliza sobre nuestras pieles aún húmedas, y la habitación se baña en la luz azulada del alba. Todo parece tranquilo. Lento. Suave.
Pero ya estoy en otro lugar.
Los ojos abiertos. El corazón demasiado rápido. El estómago revuelto.
Algo viene.
Y lo siento. No como un peligro. Como un retumbar bajo mi piel.
— ¿Sigues durmiendo? murmura Liam.
Cierro los ojos demasiado rápido. De