Liam
Estoy aquí.
Apoyado contra la pared, frente a su escritorio.
Desde hace más de una hora.
Los guardias pasan. Algunos evitan mirarme, otros se detienen un segundo de más antes de reanudar su marcha, apresurados, nerviosos. Soy una tensión en el pasillo, una tormenta en suspenso. Nadie se atreve a decirme que me vaya.
Lo sienten.
Lo saben.
Incluso los más valientes entienden que cuando un macho se ve reducido a esperar así, sin moverse, es porque está al borde de algo peligroso.
Estoy tranqu