CAPITULO 73 Jace… Por favor… Déjalo estar.
La incredulidad y en parte la noción de traición la enervaron y su reacción fue apartarse e incorporarse, mirándolo sin poder creer que la hubiera hecho investigar.
—¿Con qué derecho? ¿Por qué?—lo encaró, y él se elevó y tomó sus manos, ignorando su intento de escapar, encerrando su cintura con sus brazos y atrayéndola hacia él en un gesto de una intimidad abrasadora.
—No voy a justificar mi accionar en nada más que mi intensa preocupación por ti. Intuía desde hace meses que tu vida había sido