Su asistente la miraba con reserva y algo de duda. Le sonrió, aunque sabía que la joven detectaba que sus ojos se habían apagado y había perdido gran parte del entusiasmo de esos meses. Esto debía sorprenderla, pues la chica la había conocido cuando la energía la atravesaba y se sentía capaz de tocar el cielo.
—¿Sí?
—Dejaron esto para ti.
Extendió un sobre sin remitente y ella lo tomó, mirándolo con curiosidad. ¿Sería de Kaleb? ¿Sería que él volvía a la carga, arrepentido? Se limpió las manos y