Lucas
La penumbra del amanecer se colaba por las cortinas, dando a la habitación un tono grisáceo y sombrío. Al entrar, la vista de Samantha, acostada en el sofá con el rostro surcado de lágrimas secas y una expresión de desolación, me detuvo en seco. Cada respiración suya, cada pequeño movimiento, revelaba el abismo de dolor en el que se encontraba sumergida.
Acaricié su rostro con delicadeza, retirando los mechones de cabello que se pegaban a sus mejillas húmedas. Su piel estaba fría al tac