Octavia
Inspiré profundamente, aferrándome a la vida, a la luz que Alice había encendido en mi interior. A pesar del dolor que aún me consumía, sentí una determinación creciente. No estaba sola; tenía un propósito, una razón para seguir adelante.
Con un esfuerzo que parecía sobrehumano, coloqué una mano sobre mi pecho, justo donde Alice había dejado su toque reconfortante. Mis dedos encontraron algo pequeño y metálico, puntiagudo al tacto. Con mano temblorosa, lo extraje y lo elevé a la altur