Octavia
La realidad se desvanecía a mi alrededor, como si el mundo entero se hubiera reducido a un punto ciego en mi percepción. El dolor era insoportable, una tormenta desgarradora desatándose dentro de mí.
"¡Darcy!" grité, pero mi voz sonaba distante, ahogada por el estruendo de mi propio corazón.
Sentía cada fibra de mi ser rasgándose, desgarrada por la fuerza brutal con la que Darcy fue arrancada de mi alma. Era más que dolor físico; era una agonía espiritual, una herida que trascendía e