Orión
En medio de la penumbra, la figura de Heider apareció silenciosamente, como una sombra moviéndose con un propósito. La esperanza que había comenzado a desvanecerse en mi pecho se reavivó al verla.
Con movimientos ágiles y silenciosos, ella se acercó a nosotros y comenzó a sacar una serie de pequeñas herramientas de su mochila. Observé con asombro cómo sus manos diminutas, pero sorprendentemente hábiles manipulaban la lima y otros instrumentos, trabajando con meticulosidad en las cadenas q