Antes de enfrentar las obligaciones familiares, Maison llevó a Nina a cenar fuera, postergando el inevitable encuentro en la casa antigua. Cuando el auto finalmente cruzó las rejas de la propiedad, la noche ya estaba muy avanzada. El mayordomo, con su reverencia habitual, le informó que la matriarca lo aguardaba en sus aposentos.
Al escuchar que la conversación sería en la habitación, Nina sintió un alivio inmediato. No quería ser interrogada por su bisabuela ni verse obligada a revelar sus peq