Isabela arqueó ligeramente las cejas. "¿Es tan simple como eso?".
Pero pronto se dio cuenta de que no lo era. La comida de aquel restaurante era deliciosa, pero ya había comido demasiado. Al mirar ese tazón de sopa nutritiva, hecha con ingredientes de la más alta calidad, sintió una ligera náusea.
— ¿De verdad no se puede pedir para llevar? —preguntó ella.
— ¿Cuál es la prisa? ¿Hay hombres en casa? —respondió Maison, pareciendo incapaz de aceptar cualquier excusa para que ella se fuera temprano