— Todo bien, todo bien —dijo Natasha, con esa perspicacia de quien entiende el subtexto antes de que termine la frase—. Los voy a dejar solos.
Su pantalla desapareció.
Isabela se quedó mirando a Johan por un momento antes de hablar. Había una cierta dificultad para formular la petición, no porque estuviera mal, sino porque hacía real una vulnerabilidad que ella había manejado sola durante mucho tiempo.
— Johan —dijo despacio—, dijiste antes que no había nadie que te gustara en este momento. ¿Es