Mundo de ficçãoIniciar sessãoElla fue despreciada, acusada, ultrajada y abandonada solo por seguir los latidos de su corazón ¿Cuando tener buenos sentimientos se volvió un delito?Amalia fue escogida por un importante hombre de negocios que se enamoró de sus ojos a primera vista. Esto fue lo que la llevó a un matrimonio contractual con el único objetivo de que su primer heredero naciera con esos ojos que tanto habían llamado su atención, pero el destino tenía algo preparado para Dante al enviarle un niño con síndrome de down y él no estaba preparado para aceptar tan vergonzoso destinó. En cambió Amalia aceptó su embarazo con amor y se refugió en la pequeña alma que llevaba dentro mientras era arrastrada por las tormentas de la vida. Solo que como todo llega a su tiempo Dante, después de conocer a su pequeño y perfecto bebé, se enamoró de su familia, pero primero debió pasar por fuego.
Ler maisLa noche era oscura y los pensamientos robaban su tranquilidad en todo momento, así que Amalia cerró sus ojos decidida a poner su mente en blanco e intentar salir de su realidad.El agua del jacuzzi estaba en el punto perfecto y por fin su cuerpo inició a relajarse, pero no por mucho tiempo, pues empezó a sentir unas manos que se deslizaban por su cuello acariciándolo suave y sutilmente. Luego escuchó esa voz que le susurró.—Por favor, no abras los ojos.—¡No puede ser!Esa voz y ese aroma eran conocidos y fue cuando su corazón empezó a latir con gran velocidad. Ella quería abrir los ojos, pero hizo lo que se le ordenó y los mantuvo cerrados mientras disfrutaba de las caricias que la hicieron estremecer por completo. No sabía cómo nombrar lo que en ese momento sentía y solo disfrutó del momento relajante, pero de la misma manera que inició, terminó todo…—¡Dante! —gritó y abrió los ojos con esperanza de verlo, pero al buscar por todo el espacio no había nadie.Su cuerpo temblaba y as
*Un error*Steve se sentía amado en los brazos de sus abuelos. Las carcajadas, las miradas tiernas y la tranquilidad con la que permanecía en sus brazos hablaban de ello. Solo que el miedo estaba presente, pues Amalia lo tendría que compartir o quizás perderlo, ya que sus abuelos no estarían dispuestos a tenerlo lejos. No después de saber que existe y haberlo tenido entre sus brazos.—¡Hey! ¿Has escuchado lo que te he dicho?Dylan le habló, ella negó y lo miró con horror. —Tengo miedo. Creo que no fue una buena decisión regresar.—Siento mucho tener que decirte que el error lo cometiste al aceptar el contrato. ¿Pensabas que el bebé sería solo para ti?Su corazón cayó al vacío y lo peor era que no se podía devolver el tiempo para cambiar su decisión. Ella, sin poder detenerla, dejó caer dos gruesas lágrimas por sus mejillas. —Steve y mi madre son lo único que tengo.—Por eso insistía en que regresaras, esta es mi manera de ayudarte a que permanezcas al lado del pequeño Steve.—¿Ayudarm
*De regreso*El viaje había iniciado y con este la tensión, pues Amalia sentía miedo. Llevaba con ella al pequeño Steve, trataba de recargar fuerzas mediante su bebé y las esperanzas de tener de vuelta a su madre. Con ese pensamiento se mantuvo todo el camino, pero al llegar al lugar que había abandonado de una manera tan triste y repentina, la hizo regresar a su realidad.La recibió el chófer de Dylan y la llevó al Penthouse que tenía en el centro. Su pequeño bebé estaba encantado con las luces y su rostro se iluminó conociendo nuevos lugares.—Bienvenida, Amalia. Solo tenemos tiempo para que te arregles para ir a la reunión.¿Había sido una buena idea regresar? Sabía que la respuesta era negativa, pero lo que no podía descifrar era lo que realmente sentía, pues a pesar del miedo se sentía en casa.—¿Debo asistir? —dejó salir sus palabras sin poder detenerla.Entonces Dylan caminó hacia ella y tocó su hombro. —Desde el principio, te dejé claro que esto no es una obligación. Ahora voy
*Algo inconcluso*Con un nudo en la garganta, el día jueves Amalia se paró frente a su jefe y lo miró con seriedad. Ella no sabía cómo emitir las palabras que tenía para decirle, así que no lo pensó más y se expresó.—Necesito salir del pueblo para el fin de semana, tengo algunas cosas personales que resolver. —ella solo lo dijo y se quedó esperando su reacción.—¿Está todo bien? Hace días que te noto un poco extraña.—Todo está bien, se trata de un asunto personal y debo ausentarme el fin de semana, pero prometo que para el lunes estaré de regreso.—Está muy claro que no confías en mí. —Se acercó a ella, tomó su mano con delicadeza y la miró a los ojos. —Pero aun así te ofrezco mi apoyo incondicional.Amalia se sentía miserable al no poder corresponderle a un hombre que se mantuvo junto a ella, aún embarazada de un niño que venía diferente. No le importó que tenía su corazón roto y siempre estuvo ahí apoyándola incondicionalmente. Se le rompía el corazón viendo la tristeza que salía





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