14. Cerca de la tentación
Resulta que llevar el apellido Rashid era un verdadero problema en el mundo de los negocios. El abuelo me pidió mantener un perfil bajo, según él, por mi propio beneficio. Obviamente, sabía que eso no era cierto. Conocía de primera mano las intenciones de mi familia: el hecho de que quisieran adueñarse de una parte del negocio de armas que manejaba Asim lo complicaba todo. Al aceptar la protección de Kedar, supuse que mi vida sería menos dramática; ahora, no solo debía preocuparme que alguno de