51. Un lado peligroso
«Tu sangre será lo próximo que manche mi camisa…»
«Huye, Alina. ¡Huye! ¡Huye!»
— ¿Alina?
Gemí, revolcándome entre las sábanas aún con los ojos cerrados. La pesadilla de ser expuesta ante Kedar se materializaba en mi mente; me veía corriendo por toda la mansión mientras sus hombres me buscaban con desesperación para matarme. Creía que podía correr más rápido, pero mis piernas no tenían suficiente fuerza, como si estuvieran atrapadas en cemento. Estaban a punto de atraparme…
— ¡Alina, despierta!