Había algo en el aire que no se podía explicar con fechas ni horas, como si el universo hubiese decidido detenerse un instante para observarlos, para Valery cada instante junto a Jacob merecía su propio ritual.
El apartamento estaba envuelto en una atmósfera cuidadosamente armada, velas encendidas con llama suave parpadeaban sobre repisas y mesitas, lanzando destellos cálidos contra las paredes, mientras la luz tenue se mezclaba con un sutil aroma a vainilla y lavanda, que flotaba en el aire com