CIA

Mi teléfono no ha dejado de sonar.

Llamadas perdidas.

Mensajes.

Todos de Sebastián.

Pero no contesto ninguno.

Lidiar con él en este momento es lo que menos quiero.

Cada uno de los intentos de Sebastián por contactar son un recordatorio constante de que debo de regresar junto a él.

Pero en este momento no me importa.

Mientras espero abro algunos de sus mensajes.

Son todos igual.

¿Dónde estas?

El personal me ha dicho que saliste con una maleta.

¿Cuándo piensas regresar?

Son todo lo mismo.

Fastidiada dejo mi teléfono a un lado y me concentro en lo que es realmente importante.

La cirugía ha sido un éxito.

Todo ha salido bien.

En silencio lo observo dormir.

Aun no ha despertado de la anestesia.

Él nació con una CIA.

Con un pequeño agujero dentro de si, entre las dos articulas del corazón y aunque la operación era algo sencillo dentro de los parámetros médicos no deja de asustarme verlo inconsciente.

Hace un año note que solía cansarse más rápido que otros niños de su edad, e incluso perdía el aliento mucho más rápido cuando corría.

Tras decírselo a su pediatra y muchos exámenes se descubrió que era un soplo cardíaco.

Ahora, por fin he podido pagar la operación.

Cuando Julián se enteró, él se había ofrecido a hacerlo pero falleció antes de que pudiéramos lograrlo.

Ahora gracias al dinero que Sebastián me dio luego de la boda, por fin he podido pagar la operación.

Ahora, él podrá llevar su vida como un niño normal.

Sin poder dejar de verlo me acerco aún más a su cama y tomo su pequeña mano entre las mías.

Estás dos semanas lo extrañe mucho.

Nunca antes nos habíamos separado tanto tiempo.

- Todo va a estar bien – le susurró acariciando su cara.

Mi teléfono vuelve a sonar.

No necesito revisar para saber que es Sebastián.

Luego de un rato escucho la puerta abrirse.

- ¿Segura que estás bien con esto? – dice Cassie, acercándose y sentándose a mí lado.

Cassie es mi mejor amiga y quien lo ha estado cuidado todos estos días.

- Si – asiento – esto es por él.

Mi amiga no está segura, lo sé, pero no intenta convencerme de lo contrario.

- No tienes que hacer todo esto tú sola – masculla. Ella siempre intentando ser la voz de la razón.

- Y no lo hago – sonrió – te tengo a ti.

Mi amiga sonríe.

No es lo que ella quería escuchar pero no insiste.

Ella, al igual que yo, sabemos que es lo mejor.

Sebastián no puede saber nada.

Si lo hace… todo será un desastre.

Y podría perderlo todo.

Los siguientes dos días lo paso en un borrón de actividad.

La alegría de verlo despertar, los exámenes médicos, el alta médica.

Son tantas cosas que pasan en tan poco tiempo.

Poder ver la alegría en sus ojos luego de despertarse ha sido espectacular.

Tener que volver a separarme de él no.

Se que él aun no lo entiende pero en un futuro lo hará.

Luego de una noche en el hospital lo llevamos de regreso a casa donde deberá de permanecer en reposo por una semana antes de su próxima evaluación.

- ¿Segura que puedes hacer esto? – pregunto indecisa.

Podría dejarlo en el hospital algo más de tiempo.

- Claro, sabes que no es un problema.

Cassie es enfermera y se ha tomado una licencia para poder cuidar de él.

- ¿Y tú? – pregunta de pronto – ¿Segura que estás bien regresando allí? – Cassie esta obviamente preocupada.

- Si – asiento.

Esto es algo que si no hago solo complicará más cosas.

Sebastián escoge este momento para volver a enviarme otro mensaje.

- Yo… ya tengo que irme – digo en voz alta leyendo el mensaje que él me ha enviado.

No pongas a prueba mi paciencia, Isabella.

Esta es tu última advertencia.

Si no regresas está noche, mandaré a mis hombres a buscarte.

Sebastián ya ha perdido la paciencia.

Se que sino vuelvo hoy él no dudará en cumplir su amenaza.

Triste, me despido de él.

No puedo soportar verlo llorar así que antes de irme le prometo que volveré pronto y lo llamaré todos los días todo esto mientras lo acuesto a dormir.

Una vez dormido, Cassie me asegura que ella se encargará de todo por lo que me siento un poco, solo un poco menos culpable por tener que dejarlo otra vez.

Respirando profundo salgo de la casa.

Ya es hora de regresar a mi prisión.

Y enfrentar a mi carcelero.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP