Dos millones y medio era el monto adeudado con la compañía de electricidad. Era Oliver el encargado de pagar las cuentas de suministros básicos, Isabella hacía lo propio con el internet, el teléfono y la televisión satelital.
Y sin siquiera avisarle, él había dejado de pagar.
—No quiero ni imaginar cuánto debemos de agua.
—Revisa, Isabellita o nos la van a cortar también —decía Mary.
La cuenta también era alta y se debían dos meses. Isabella las pagó al instante.
—¡Qué vergüenza, Mary! No le