Era un lugar muy oscuro, esa fue la primera impresión que tuvo Isabella sobre el "Ganso remojado". La falta de iluminación le daba un aire de clandestinidad, pues impedía ver lo que hacían las sombras que se movían en los rincones.
No imaginaba a su hija allí de ningún modo.
La mayoría de los clientes parecían bastante jóvenes, pero debían ser mayores de edad porque bebían alcohol.
Fueron hasta la barra.
—Tengo que hablar con el dueño.
—No puedes ir de manera tan directa, debes ser más sutil