—Sírvame un trago más, señor barman, estoy triste... —decía Isabella sentada a la barra de la cocina en casa de Jacob.
—Para pasar las penas hay cosas mejores que el alcohol, pero no creo que estés lista para esta conversación todavía.
—¡Alcohol! —exigió ella.
Jacob le sirvió agua.
—¿Cómo va todo con tu esposo? ¿Ya se reconciliaron?
—No... apenas y hablamos y sólo para discutir —bebió un sorbo— ¡Esto no es alcohol! Te voy a demandar por mal servicio...
—Prometo compensarlo de otro modo.
Isabe