En el momento más oscuro de su vida, Isabella lamentó no haber creído en las paranoicas ideas de Oliver. El enemigo que desde las sombras orquestaba todas las desdichas que los asolaban parecía ser una realidad.
—¿Quieres que confíe en ti, Jacob? ¿Qué hay de Xiomara? ¿Cuándo pensabas decirme que ella era Lucía?
—¿Cuándo te enteraste? ¿Cómo lo supiste? —preguntó, sorprendido.
—Hace varios días, lo descubrió el detective privado. Quise confiar en ti, Jacob, quise creer que todo era una horrible c