La mirada de Isabella estaba llena de terror, las palabras de Oliver resonaban en su cabeza.
¿Jacob era un peligro?
Pasar de nuevo por las mismas dudas de antes volvía más intenso su dolor, la desconfianza se le clavaba como una daga al rojo vivo.
—¿Qué... qué le hacías a mi hija, Jacob?
Él no sabía por dónde empezar, fue Matilde quien habló.
—Jacob no me hizo nada, mamá, yo... yo me sentía muy mal y... y quise hacerme daño, pero él me detuvo.
Jacob pareció más pasmado que antes cuando Isabella