—Así que quieres que sea tu cómplice. —Elevó una ceja sin perder el gesto de desconfianza que mantenía.
—Piénselo mejor, si me ayuda esta vez, pueda que le deba un favor —sonrió con cierto aire de malicia. Herman parecía considerarlo, algo lo hacía debatir internamente si debía acceder o negarse—. Pienso en ir a algún lado esta noche y que además los invitemos a ellos para aceptar su propuesta, que se encuentren con nosotros, ya les hicimos el favor una vez, esta vez es turno de ellos acepta