Se distrajo en sus pensamientos y sus ojos se centraban únicamente en ver esa alianza, la que desde entonces no se había quitado y la trataba con cuidadoso recelo.
Después de un instante se llevó los dedos hacia sus labios y los rozó con ligereza, para después sentirse agitada mientras trataba de cambiar de pensamientos y un resurgido disgusto ocupaba el lugar de lo que antes tuviera en mente.
—Ni de broma voy a pensar en eso, es su culpa que estemos aquí para empezar —recalcó con enojo