Viernes 04 de Agosto.
Aún era de madrugada, mientras estaba perdida entre los horizontes de la vigilia y el sueño, pudo notar que había un sonido familiar en la habitación, reconoció la presencia de los crujidos ocasionales como si se trataran de el acecho de algún merodeador.
Se tensó al instante al pensar en eso, pero los desestimó intentando ignorarlos, haciendo mayor caso al sueño que la envolvía en lugar de abrir los ojos, se giró al costado y cubrió sus oídos con una almohada. Quizá si