Mundo ficciónIniciar sesiónEl mal presentimiento que me había despertado aquella mañana no me abandonó en ningún momento.
Por más que intentara aferrarme a las palabras de Rose, dulces y tranquilizadoras, esa punzada persistía, agazapada en lo más hondo de mi pecho. Y aun así, me repetía que no debía dejarme consumir por ella. Si algo verdaderamente terrible ocurría, estaba segura de que Nuriel, Nora y Ezra encontrarían la manera de resolverlo. Siempre lo hacían.






