Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe coloqué detrás de ella, arrodillándome sobre el mullido colchón, y con cuidado deslicé la fina tela que cubría sus hombros.
Su capa verde pastel cayó suavemente, dejando al descubierto su piel cálida y tersa. Sentí cómo su cuerpo se tensaba apenas bajo mis manos, no por incomodidad, sino porque llevaba demasiado tiempo acumulando esa carga que la estaba consumiendo. Mis dedos comenzaron a moverse con precisión sobre sus hombros, aplicando la p






