Mundo ficciónIniciar sesión—Cariño… hay algo que quiero decirte —su voz cambió.
El tono suave de antes se volvió más grave, más serio. Sentí que lo que estaba a punto de decirme no era cualquier cosa. Nos movimos casi al mismo tiempo, instintivamente, como si ambas supiéramos que aquella conversación necesitaba otra postura. Me acomodé entre sus piernas, apoyando la espalda en su pecho, mientras ella me abrazaba por la cintura. Su calor seguía ahí, pero ahora había en el aire






