Ares sonrió como hacía mucho tiempo Pamela no lo veía sonreír, aunque para Pilar su sonrisa era la de siempre, claro que esta mujer no tenía cómo saber que, el magnate únicamente le regalaba ese tipo de sonrisas a ella, porque era su amor, y a su mejor amiga a quién confiaría su alma.
—Es un gusto de verte nuevamente caramelito, aunque no entiendo por qué estos bastardos están contigo.
Pilar trató de no parecer sorprendida, ante las palabras de Ares, sin embargo, los ojos de Kenzo e Ian estaban sobre ella, en parte estaban evitando ver la forma afectuosa en la que Ares y Pamela se abrazaban, y otro tanto, era el hecho de que le llamó mucho la atención, la sonrisa de disculpas que la castaña le ofreció, por un segundo les hizo recordar a la postura que tomaba Cielo cuando Gabriela amenazaba a alguien con matarlo, ese pedido de disculpas silencioso, y fue cuando realmente este par, pudo respirar tranquilos, a sabiendas que el Dios de la guerra, al fin había conseguido un grillete, que n