Ares sonrió como hacía mucho tiempo Pamela no lo veía sonreír, aunque para Pilar su sonrisa era la de siempre, claro que esta mujer no tenía cómo saber que, el magnate únicamente le regalaba ese tipo de sonrisas a ella, porque era su amor, y a su mejor amiga a quién confiaría su alma.
—Es un gusto de verte nuevamente caramelito, aunque no entiendo por qué estos bastardos están contigo.
Pilar trató de no parecer sorprendida, ante las palabras de Ares, sin embargo, los ojos de Kenzo e Ian estaban