Pilar salió de la oficina de Ares con el corazón aún acelerado, tratando de ordenar la avalancha de emociones que la perseguía, pero aun así tratándose de enfocar en sus responsabilidades, tratando de demostrarle a Ares que no era tan débil y que podía hacerle de ayuda, cerró la puerta con suavidad, respiró hondo y se obligó a caminar derecha, con la barbilla en alto, como si nada dentro de ella estuviera hecho pedazos.
Ares la siguió con la mirada, con esas ganas locas de ir a su lado y abraza