Dos semanas habían pasado desde que Mateo había irrumpido en la mansión de su hijo, dos semanas habían pasado desde que Mateo le había mentido a su esposa, por primera vez en la vida, y es que por supuesto, no podía decirle a su Elizabeth que su hijo no solo estaba de regreso en la ciudad, sino también estaba viviendo con la exmujer del CEO de su compañía, misma que había parido un hijo, que él estaba un noventa y nueve por ciento seguro que era hijo de Ares, e incluso, aunque omitiera ese pequ