Macarena observaba a sus nietos, y no podía creer que la próxima generación estuviese en sus manos, aunque bueno, tenía que agradecer que, si junto a ellos estaba Pamela, la familia continuaría.
—Bueno, creo que es tiempo de ir a la cama.
Dijo con inocencia Pamela, aunque Macarena no estaba tan segura si lo que la castaña pretendía hacer era dormir, o recibir las disculpas de sus esposos, sin embargo, la matriarca de la familia aún no había terminado con ellos.
—Un momento, aún tengo algo que preguntar.
Esta mujer con el correr de los años había aprendido a utilizar su voz a conciencia, jamás será necesario gritar para llamar la atención de quienes lo deseaba, Macarena había aprendido y perfeccionado a la perfección el susurro aterrador de su suegra, tanto así que incluso hubo un tiempo en el que controlaba el mismo Hades, ahora sin embargo aquella frase dicha en susurros estaba dirigida a sus nietos, mismos que se congelaron en sus lugares.
— Claro abuelita pregunta.
Pamela podía eng