Macarena observaba a sus nietos, y no podía creer que la próxima generación estuviese en sus manos, aunque bueno, tenía que agradecer que, si junto a ellos estaba Pamela, la familia continuaría.
—Bueno, creo que es tiempo de ir a la cama.
Dijo con inocencia Pamela, aunque Macarena no estaba tan segura si lo que la castaña pretendía hacer era dormir, o recibir las disculpas de sus esposos, sin embargo, la matriarca de la familia aún no había terminado con ellos.
—Un momento, aún tengo algo que p