Era su cuarto día como marido y mujer.
El mundo de Pilar se había reducido a cosas pequeñas y felices, el tacto de la arena bajo los pies, el sabor salado del mar en los labios de Ares cuando la besaba, la risa de Caleb llenando la casita junto a la playa, y por supuesto que no tenía idea del final que habían tenido Marta y Daniel Duarte, Ares había decidido no decírselo, y toda la familia estuvo de acuerdo, mientras para la prensa, los Zabet Padilla, simplemente se habían esfumado; nadie sabía