El ascensor se detuvo con un leve tirón y las puertas se abrieron directamente al piso del CEO, Ares levantó la vista del archivo que tenía en la mano, dispuesto a lanzarse de nuevo al torbellino del día, pero se quedó congelado al ver quién o mejor dicho, quienes estaban frente a él.
Baltazar estaba allí, con una sonrisa incómoda pegada al rostro y las manos en los bolsillos, con sus ojos brillando en modo asesino como Ares bien lo conocía, y a su lado, ligeramente detrás de él, Pilar, complet