Esa noche Pilar casi no pudo dormir, mientras Ares no comprendía por qué, a su futura esposa, no le daba gusto el saber que, dentro de poco, tanto Marta como Daniel Duarte estarían tras las rejas, aunque claro que lo que pasaba por la mente de la castaña era otra cosa, una mucho más aterradora.
—En verdad, no lo comprendo Pilar, pensé qué estarías feliz, pero has estado toda la noche dando vueltas.
Durante todo ese año que llevaban juntos, Ares se había mostrado como un hombre comprensivo, amor