Daniel estaba desesperado, mucho más que eso, sabía que era casi imposible que demolieran aquel lugar y que cuando recogieran los escombros no encontrarán los restos de su padre y de Ingrid, y eso solo significaba el comienzo de su verdadera caída, estaba seguro que le darían perpetua, un doble homicidio, más teniendo en cuenta que Ingrid estaba embarazada, eso lo complicaba todo aún más, porque ni siquiera era un embarazo de dos o tres meses, algo que él pudiese decir que no tenía conocimiento