Los señores Padilla descendieron del vehículo un poco durativos, mirando a su alrededor como si fuesen presas de algún cazador, aun así, Rosamel tomó la mano de Esther y en cuanto subieron los tres escalones de la entrada principal, antes de poder así sea tocar la puerta, esta fue abierta.
—Señores Padilla, sean bienvenidos.
Leticia bien podría haber salido de algún tipo de comercial hogareño, su sonrisa sincera, y su forma de saludarlos, casi con reverencia, los hicieron tranquilizar un poco, solo lo suficiente como para ingresar en aquel lugar.
Mientras tanto Pilar, al escuchar la voz de sus padres, busco con la mirada Ares, mismo que se acercó a ella, para tomar a Caleb, y nuevamente Pilar se maravilló de cómo era posible que aquel hombre entendiera lo que ella quisiera, incluso cuando ni ella sabía lo que deseaba hacer.
—Nos informaron que mi hija está aquí, al menos eso dijo el chofer.
Comenzó a decir su padre, justo entrando en la sala, y fue cuando Pilar simplemente se permitió