Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire olía a ceniza.
Aunque habían pasado semanas desde la última batalla, el humo parecía aferrarse a la tierra como un recuerdo que se niega a desvanecerse. La tierra estaba negra, quebrada. Como nosotros.
Ronan caminaba unos pasos delante de mí, guiando el camino a través de lo que una vez fue la alde







