81:Ya tienen el voto.
La mala cara de las personas no se hace esperar.
Primero es el silencio.
Ese silencio pesado que cae sobre la sala como cuando una catástrofe está a punto de pasar.
Luego comienzan los murmullos.
Algunos hombres dejan de hablar a mitad de sus conversaciones, otros se giran discretamente, pero hay quienes ni siquiera intentan disimular la sorpresa. Las miradas se cruzan entre sí, cargadas de incredulidad.
Incluso algunos guardias cambian su postura.
Sus manos se tensan cerca de sus cinturones, a