22: Tiempo a solas.
Subo a la habitación sola.
El pasillo está en silencio, iluminado apenas por las luces de la mañana.
Mis pasos se escuchan suaves sobre el suelo pulido mientras avanzo hasta la puerta.
La cierro detrás de mí con cuidado.
Por un momento me quedo apoyada en la madera, respirando profundamente.
Estoy cansada.
No físicamente.
Mentalmente.
Todo lo que ha pasado hoy gira en mi cabeza como un torbellino del que no puedo escapar.
La bodega.
La noticia.
Las personas heridas.
Víctor.
Me obl