102: Es Victor y está aquí.
—¿Y Landeros?
La voz de mi padre me saca de mis pensamientos.
El salón está lleno. Música suave de fondo, copas chocando, murmullos constantes. El aire huele a perfume caro, vino y tensión… sobre todo tensión.
Aprieto ligeramente los dedos alrededor de mi bolso antes de responder.
—Ahí viene.
Mi voz suena más firme de lo que me siento.
Varias miradas se posan sobre mí. Hombres del consejo, socios, conocidos… todos observando, evaluando, esperando.
Siento el peso de cada uno de ellos.
Queriendo