100: Fingir una familia perfecta.
Detrás de él aparece el señor Arturo, padre de Landeros.
Ambos suspiran.
—Vamos, hijo.
La voz del señor Arturo es firme, sin espacio para objeciones.
Landeros me mira por última vez.
En sus ojos hay algo… tristeza.
Lo noto.
Y muerdo mi labio con fuerza para no llorar, porque en ese momento siento que todo se acaba de ir a la mierda.
Salen sin decir nada más.
La puerta se cierra.
Y el silencio pesa.
Mi padre entra enseguida, serio, como si ya no supiera que decir.
Flor baja por la bolsa que él l