Capítulo 77. Un Amor Renacido.
Las semanas que siguieron al secuestro fueron difíciles para Noah y Amelia. La suite de la clínica se había convertido en su hogar temporal, un santuario donde la vida, frágil pero tenaz, comenzaba a florecer. Amelia, aunque aún recuperándose de la cesárea de emergencia y el trauma emocional, dedicaba cada fibra de su ser a sus hijos.
El monitoreo constante de los trillizos en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCI) era una rutina agotadora, pero Amelia no se quejaba. Cada día, empuja