Capítulo 69. El Vacío en el Altar.
El murmullo de los invitados en el jardín de la mansión Koch se transformó en un zumbido de confusión, luego en un estruendo de pánico.
Los minutos se estiraban en una eternidad, y Amelia no aparecía. Noah, con el rostro ya marcado por la ansiedad, sintió el pánico trepar por su garganta cuando Arturo, el jefe de seguridad, regresó con la cara descompuesta.
—Señor Koch… el coche de la señorita Amelia está abandonado en el camino secundario. No hay señales de ella, ni del conductor asignado. Solo