Conspiración bajo la lluvia
El lugar elegido para el encuentro era un paraje desolado, una carretera secundaria flanqueada por árboles descuidados donde el asfalto se agrietaba bajo el peso del olvido. No había testigos, no había cámaras; solo el silencio interrumpido por el motor del lujoso auto de Victoria Blackwood.
Victoria bajó del vehículo con la elegancia de una reina que visita un calabozo. Flor la siguió de cerca, envolviéndose en su abrigo, sintiendo que el aire le faltaba. De pronto,